Destripaba -simbólicamente hablando- una madre al presidente del gobierno hace un par de días por no cumplir su promesa de "un niño, un ordenador" (como aquello del 3x2 en el super versión chachi-progre) y un sinfín de plañideras le hacía los coros por detrás, cogote con cogote peleando por salir en cámara para tener algo que comentar al día siguiente en el patio del cole... Dice un anuncio que el ser humano es increíble, y no le falta razón. Se niega a sus hijos a Quevedo y a Góngora, a Shakespeare y a Kafka, a Platon, a Santo Tomás y a Lorca. Se les niega saber qué fueron los Tercios de Flandes, el Imperio Bizantino y la Revolución Francesa. Se les niega a Rubens, a Velázquez y a Tiziano. Se les arrebata el derecho a aprender que lo que importa, cuesta y lo que cuesta, importa, que la dignidad no se vende y que la libertad no toca en las promociones de los yogures. Pero lo único por lo que levanta la voz es porque el niño no va a pasar ocho horas diarias más de las habituales delante de una pantalla, porque carece de un ordenador para aprender caligrafía con un puntero de plástico y no hundiendo los dedos en arena y pintura. Sí, realmente el ser humano es increíble. Analfabetos en manos de analfabetos que piensan que esta sociedad basura es un derecho inalienable. Si piensan ustedes que el objetivo de un proceso educativo debe ser el de formar seres humanos auténticos, es que son unos subversivos. Si sus deseos se cumplieran, sólo conseguirían generaciones de hombres y mujeres libres, con pensamiento propio y capacidad de acción, imposibles de manipular por el mesías de turno en el poder y capaces de reivindicar sus derechos, su historia y su ética. Lo dicho, que son ustedes unos subversivos.Gata 2.

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