domingo, 8 de noviembre de 2009

Vivir o morir, ¿tú eliges?

¿Hasta dónde estaría dispuesto a llegar un ser humano con tal de seguir vivo? Parece una pregunta tópica y en innumerables ocasiones se ha tratado con banalidad. Por eso, si algo me pareció interesante de la primera película de la saga Saw, fue que lo planteaba LITERALMENTE: se hacían "necesarias" las dosis de violencia empleadas porque consistía en poner a cada uno de los protagonistas en situaciones extremas pero en las que siempre existía la posibilidad de escapar. El error, como tantas veces, fue repetir el esquema hasta la saciedad sin aportar nada nuevo, y la reflexión a la que llevaba esa primera entrega se desvaneció en las siguientes en favor del talento de los guionistas a la hora de ingeniar pruebas sádicamente sofisticadas, pero poco más. A nuestra indigna sociedad dormida puede parecerle anecdótica la censura por parte del Ministerio de (in)Cultura de la sexta entrega de la serie por ser, según su cuestionable criterio, demasiado violenta. Pero nada más lejos de la realidad; esta supuesta anécdota no es sino un eslabón más de la cadena con la que Papá-Estado nos está inmovilizando y modelando a su antojo, ante la pasividad de las propias víctimas. Gracias, pero no. Déjennos decidir con qué queremos alimentarnos, cómo queremos (sobre)vivir, qué queremos ver, leer y escuchar. Déjennos, al menos, la última libertad que le queda a cada hombre: la de decidir la forma de su propia destrucción. Vivir o morir, tú eliges. Con esta frase culmina el secuestrador la presentación de las pruebas a las que debe enfrentarse cada protagonista. Hasta ellos tienen más capacidad de decisión de la que este sistema nos está dejando a nosotros. Tiempo al tiempo.
Gata 2.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Políticos


¿Alguien me puede explicar de manera coherente y equilibrada para qué necesitamos a los políticos en la actualidad? Considerando que no tienen ideología más que la que conviene a sus intereses económicos y a su continuidad en el poder, que no hay debate ideológico alguno ni entre partidos ni en el seno de los mismos, que nos mienten, no tienen vergüenza, no son honestos y de un tiempo a esta parte son mayoritariamente incultos, poco inteligentes y, por si fuera poco, no administran con honradez el dinero de los ciudadanos. Nos embarcan en las guerras que les interesan a ellos o a los que creen que son sus amigos a nivel internacional, apoyan dictadores de pacotilla y nos desprestigian a los ojos del mundo. Los votantes somos todos tontos si seguimos manteniendo a esta “casta” de malhechores.
Gata 1

jueves, 8 de octubre de 2009

Becarios de ser humano

Destripaba -simbólicamente hablando- una madre al presidente del gobierno hace un par de días por no cumplir su promesa de "un niño, un ordenador" (como aquello del 3x2 en el super versión chachi-progre) y un sinfín de plañideras le hacía los coros por detrás, cogote con cogote peleando por salir en cámara para tener algo que comentar al día siguiente en el patio del cole... Dice un anuncio que el ser humano es increíble, y no le falta razón. Se niega a sus hijos a Quevedo y a Góngora, a Shakespeare y a Kafka, a Platon, a Santo Tomás y a Lorca. Se les niega saber qué fueron los Tercios de Flandes, el Imperio Bizantino y la Revolución Francesa. Se les niega a Rubens, a Velázquez y a Tiziano. Se les arrebata el derecho a aprender que lo que importa, cuesta y lo que cuesta, importa, que la dignidad no se vende y que la libertad no toca en las promociones de los yogures. Pero lo único por lo que levanta la voz es porque el niño no va a pasar ocho horas diarias más de las habituales delante de una pantalla, porque carece de un ordenador para aprender caligrafía con un puntero de plástico y no hundiendo los dedos en arena y pintura. Sí, realmente el ser humano es increíble. Analfabetos en manos de analfabetos que piensan que esta sociedad basura es un derecho inalienable. Si piensan ustedes que el objetivo de un proceso educativo debe ser el de formar seres humanos auténticos, es que son unos subversivos. Si sus deseos se cumplieran, sólo conseguirían generaciones de hombres y mujeres libres, con pensamiento propio y capacidad de acción, imposibles de manipular por el mesías de turno en el poder y capaces de reivindicar sus derechos, su historia y su ética. Lo dicho, que son ustedes unos subversivos.
Gata 2.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Sueños de infancia

En mis sueños de infancia fui exploradora, cacé leones en los safaris de mi imaginación, fui heroína de toda clase de aventuras, conduje barcos y aviones, descubrí un nuevo mundo, me sentí Helena de Troya, Penélope, la reina del Chantecler, Esmeralda y el Jorobado, todo en uno. Enfermera y famosa cirujana destripadora de lagartijas. Disfrutando de un tiempo en el que lo desconocido no significaba lo inexistente, sino lo buscado, lo deseado; cada día un sueño, cada día una ilusión. Perseguir un sueño de libertad me condujo a un exilio de alto precio que durará toda la vida. Por eso hoy al preguntarle al hijo pequeño de una amiga ¿qué vas a ser de mayor?, sentí que estaba ante la peor de mis pesadillas cuando el chico, de ocho años, sin levantar apenas la cabeza de su maquinita de juegos, me contestó con toda determinación: funcionario y luego jubilado.
Gata 1